OAXACA, ESTADO PELUCHE.

Todavía se transmite por el canal 2 de la TV el popular programa cómico protagonizado por Eugenio Derbez y Consuelo Duval sobre las aventuras de su disfuncional familia, dentro de su disfuncional ciudad y, por supuesto, su disfuncional sociedad. En ese programa lo normal es ser “anormal”, se premia la estupidez y se castiga el sentido común, el orden y el respeto. De acuerdo a los valores sociales de los P. Luche lo mejor es ser superficial, como Federica, torpe y crédulo como Federico o perezosa como la sirvienta. Lo peor de ese mundo es ser inteligente, razonable y con iniciativa.

Lo que sucede hoy en Oaxaca es una mala copia de esa comedia que para los oaxaqueños es una tragedia. En días de la semana pasada un grupo de porros tomó por asalto las instalaciones de la Central Camionera de Segunda Clase de la Central de Abasto y causaron dentro de ella gran destrucción. Intervino la policía, los detuvo en flagrancia y horas después fueron liberados sin ninguna sanción por las autoridades, pero el colmo es que encontraron eco en la Comisión de Derechos Humanos de Oaxaca al presentar una queja porque sus derechos humanos, los de los porros, habían sido violentados.

La historia anterior no es falsa, está documentada en la prensa local y nacional con videos y fotografías que demuestran que en Oaxaca lo normal es comportarse como anormal, como porro y como energúmeno. Sumado a este ejemplo existen muchos más: los de la Sección 22 nos agreden, queman y saquean pero ellos son las víctimas; los diputados roban descaradamente del erario pero son los próceres de nuestro país ¿Por qué no soy normal? Podría ser diputado, líder social o hasta gobernador.

A diferencia de los ayotzinapos, lo que sucede con la sociedad moderna de Oaxaca si es una responsabilidad del Estado y no hay forma de justificar el abandono en que se tienen a la educación, a la formación cívica, a la cultura y a las normas sociales mínimas que nos permitan vivir con respeto hacia los demás.

La responsabilidad no es únicamente de Gabino Cué, gobernante en turno, viene de varios sexenios atrás que deliberadamente socavaron las bases sociales en busca de beneficios personales. La escuela echeverrista dejó profunda huella, malos ejemplos y muchas mañas en el gobierno de Heladio Ramírez y el de José Murat. Su ambivalencia y falta de definición ideológica los hizo adoptar lo peor del discurso de la izquierda y promover bajo su mandato las protestas, las invasiones, los despojos y el saqueo del erario público. Su equivocada visión dizque de izquierda los hizo tolerar muchos delitos en nombre de la lucha social con tal de presentarse ante el país con una imagen de político progresista.

Permitieron, con su visión torcida de la realidad, que los sindicatos al servicio de los tres niveles de gobierno se convirtieran en los monstruos que son hoy y a quienes ya no pueden controlar. El caso más patético es el ejemplo de la Sección 22, un monstruo rapaz, perezoso, conflictivo y mediocre que debemos mantener todos juntos vía el pago puntual de nuestros impuestos.

Estamos tan acostumbrados a que lo anormal sea lo normal que ni siquiera el gobierno se ha dado cuenta de la gravedad del paro de los policías estatales durante dos semanas. Ya no se trata únicamente de la mala imagen y la burla de que es objeto el gobernador en la prensa nacional con su ahora famosa frase que pasará a la historia: “¡Aquí en Oaxaca el que no trabaja no cobra!”, frase que por supuesto no aplica para el magisterio y la burocracia en general.

Lo grave del paro de los policías y la tolerancia que se tuvo con ellos es que ha marcado un antecedente para que en el futuro lo repitan cuantas veces quieran. Un cuerpo policiaco es un cuerpo con disciplina militar y que, además, por ley está impedido de hacer paros. El gobierno justifica su falta de acción con un supuesto diálogo y con las famosas “mesas de negociación” que al final no son más que pura demagogia.

Pero también la gente tiene responsabilidad en la creación de nuestro estado peluche con una tolerancia mal entendida y muchas veces manipulada por los medios, los líderes o los partidos políticos. ¿Qué pasa cuando alguien amenaza con un machete a otra persona? En México no pasa nada, en Estados Unidos la policía lo somete a la fuerza, incluso mortal, porque un machete es un arma, simple y sencillamente.

Es una realidad que en nuestro medio se privilegia la mediocridad y se le premia. Caso concreto son los maestros y los políticos en general. Los maestros están en la calle todo el tiempo para evitar ser evaluados porque, evidentemente, carecen de conocimientos para ser profesores, porque quieren trabajar solo un par de horas al día y tener muchas vacaciones, prestaciones y jugosos aguinaldos. Jamás de boca de ellos ha salido la palabra superación, mucho menos las ganas de hacerlo.

También se castiga el uso de la razón, la cultura del esfuerzo y el gusto por el estudio pues no hay incentivos de ningún tipo para quienes por voluntad propia deciden salir adelante por medio de su trabajo. Todo en Oaxaca es mediocridad, todo es pasividad mental y todo lleva a convertir a Oaxaca en un estado parásito de las demás entidades federativas que nos deben enviar dinero para pagar las carretadas de dinero que se reparten el magisterio y el gobierno.

La verdad, aunque viva en Oaxaca, prefiero ser normal desde el punto de vista del sentido común y la razón que desde el punto de vista Peluche y su mundo de mediocridad.

VIVA EL ESCÁNDALO

Los medios nacionales y extranjeros nos tienen tan acostumbrados a las revelaciones escandalosas que  cuando no encontramos un escándalo en nuestro periódico favorito o portal de internet pensamos que no hay buenas noticias, igual que cuando la nota roja no es lo suficientemente sangrienta mucha gente ni compra el diario.

Sin embargo, dada la condición de impunidad que vivimos de forma cotidiana en México el único consuelo que nos queda a los mortales es el escarnio y la burla pública hacia el protagonista del culebrón. En la escala de impunidad no solo entra la clase política sino también los delincuentes de cuello blanco, los delincuentes de horca y cuchillo y, por supuesto, toda la fauna de líderes disque sociales que pululan por todos lados.

Los escándalos nacionales han estado liderados por el caso “Casa Blanca” de Peña Nieto, la casa de Malinalco del Secretario de Hacienda y los muertos de Ayotzinapa, mismos que han durado en cartelera varios meses continuos y cuyo desenlace todavía no llega. Como consecuencia de ellos la presión de los medios internacionales sobre el presidente lo obligó a revivir la Secretaría de la Función Pública, dependiente del Poder Ejecutivo, con la encomienda de que el subordinado investigue al jefe ¿Cuál será el resultado?

El nombramiento de Virgilio Andrade como “Zar Anticorrupción” pone más dudas sobre los llamados conflictos de interés. Por un lado la estructura del Estado mexicano así está establecida pero por otro lado pudo haber nombrado el presidente a alguien que tuviera, por lo menos en apariencia, mayor autonomía e independencia frente al grupo en el poder pues está demostrado que el Sr. Andrade es amigo desde las épocas universitarias del Sr. Videgaray, otro de los que supuestamente serán investigados. Para la necesaria credibilidad por parte de la ciudadanía es indispensable que por  lo menos el investigador tenga algo de crédito frente a la sociedad.

El regreso del PRI a la presidencia de la república produjo muchas suspicacias desde el principio porque se pensaba en el regreso de la corrupción cabalgante al gobierno federal, y no nos han defraudado, porque nos están dando un buen espectáculo. A pesar de ello, gran parte de la población aceptó el regreso del PRI pensando que las cosas mejorarían después de la docena panista en Los Pinos, basados en la famosa frase de campaña de “El PRI sí sabe gobernar”.

A los escándalos de los políticos VIP se suman los escándalos de la clase política región 4 que incluye, por ejemplo a la familia Murat y al exgobernador de Guerrero, Ángel Aguirre. Para el caso Murat la exhibición vino, otra vez, de la prensa internacional que nos mostró el buen gusto por los inmuebles de lujo y la vida en abundancia que el angelito se da. Recordemos que Murat hizo carrera apadrinado –literalmente- por Luis Echeverría quién fungió como su padrino de bodas y lo impulsó muy fuerte en la carrera política, lo que lo hizo parte del grupo echeverrista que quiso extender su poder más allá de su sexenio.

Tanto Murat como Aguirre han sido siempre de preferencias populistas y con un discurso recurrente a favor de los pobres, mismo que no sueltan y que repiten una y otra vez. Sin embargo la presentación del New York Times y la detención de algunos miembros de la numerosa familia Aguirre muestran que la preferencia por los pobres es únicamente en el discurso. Murat llevó al estado de Oaxaca a la agonía con su apoyo a la mafia de la sección 22, Ángel Aguirre en contubernio con sus hermanos y demás familiares dispusieron a su antojo del erario estatal.

Nuestro estado de Oaxaca, a la par con el de Guerrero, está clasificados entre los más atrasados en todos los indicadores del país. Pero eso no ha sido obstáculo para que quienes han llegado a posiciones de poder hayan dispuesto a su gusto del manejo del presupuesto y las licitaciones para hacer grandes fortunas personales sin recibir jamás castigo alguno. En el caso de la clase política mexicana el SAT es ciego, sordo y mudo porque, a diferencia de la gente de la calle a la que le fiscalizan hasta las tarjetas  de crédito, a los políticos les toleran el manejo de muchos millones de dólares y jamás se dan cuenta hasta que son exhibidos por algún medio del extranjero.

Ante la falta de castigo para quienes abusan de sus cargos lo único que nos queda a los ciudadanos de a pie es el escándalo mediático que, muchas veces, es el único castigo que reciben quienes se han enriquecido ostentosamente y,  como siempre, la prensa es el mejor aliado de la sociedad y un fuerte contrapeso al poder.

Los escándalos por si mismos no son buenos, sería preferible que no los hubiera pero es imposible dado el andamiaje legal de nuestro sistema de justicia. En el ámbito local conocemos a muchos de aquellos que se han enriquecido de la noche a la mañana y andan como si nada por las calles en lujosos vehículos y con ropa de marca.

Nos falta un auténtico órgano anticorrupción y un andamiaje institucional fuerte con la suficiente fuerza para imponer la ley. Son indispensables instituciones que puedan actuar de forma independiente a los políticos en turno porque lo más frecuente es que jamás comparezcan ante la ley.

A la gente de la calle no le queda más que la burla porque sabe que ningún pez gordo caerá en la cárcel y devolverá lo robado, así que bienvenido el escándalo mediático como único castigo que deberán soportar. La clase política sabe muy bien apostar al olvido. ¿Quién recordará el escándalo en unos meses?

USOS Y COSTUMBRES PARA VENGANZAS PERSONALES EN OAXACA.

El jueves de la semana pasada publicó EL IMPARCIAL un reportaje que tituló “Abusos y costumbres en San Miguel Lachixio” en el que narra una serie de abusos cometidos por la autoridad de esa comunidad en contra de una familia entera como represalia por no acatar lo que, desde un punto de vista dictatorial, es la orden para que un indígena de ese pueblo regrese de los Estados Unidos, a dónde migró hace más de diez años, para cumplir con un puesto en el que, además, no recibirá pago alguno. Sobra decir que allá tiene trabajo y familia y, en todo caso, debería abandonarla.

Pero ¿qué son los usos y costumbres? Lo primero que hay que decir es se trata de una forma de elección por medio de una asamblea en muchos pueblos indígenas, aunque más que una elección se trata simplemente de una designación, muchas veces forzosa y, por supuesto, contra la voluntad del “elegido”.

El indigenismo y la corriente multiculturalista en boga a partir del alzamiento zapatista de Chiapas en 1994 llevó a que en Oaxaca, en primer lugar, bajo el gobierno de Carrasco, en agosto de 1995 se legalizara este tipo de “democracia electoral”, que de democrática tiene muy poco dado que lo que predomina es el asambleísmo con votaciones a mano alzada, lo que permite la manipulación de los asistentes para votar en un sentido o en otro. La corriente indigenista tuvo como meta el reconocimiento de los derechos de los pueblos indios, su derecho a una identidad cultural, a un territorio y a regirse  por sus propias instituciones, lo que, por desgracia, ha dado como consecuencia múltiples violaciones a los derechos humanos como se aprecia en las múltiples recomendaciones ante ese tipo de quejas.

Las costumbres sociales y políticas de las comunidades indígenas fueron moldeadas en su mayoría durante el período colonial y los españoles no tuvieron reparo en aceptar la forma de organización de los pueblos mientras no afectara sus intereses y los de la Iglesia. Durante muchos siglos se aceptaron los usos y costumbres pero no estuvieron reconocidos por la ley hasta la década de los 90 en nuestro país. Es más, al régimen del partido hegemónico le convino la existencia y tolerancia de la institución de los usos y costumbres como una forma de control político hacia los indígenas a quienes acostumbró a sus prácticas paternalistas y a su discurso de nacionalismo revolucionario. Esto último es una explicación del porqué los indígenas veneran y suspiran por los tiempos del cardenismo y sus prácticas populistas.

Hay que entender que para las comunidades indígenas es normal que, de acuerdo a sus usos y costumbres, se trate igual a los iguales y desigual a los desiguales. Eso explica que se porten de forma tan agresiva y desconfiada contra quienes consideran externos a su círculo comunitario otorgándoles un trato de ciudadanos de segunda, que dicho sea de paso, no debe ser ni estar permitido o tolerado por el gobierno. Quienes se han visto obligados a llegar a vivir a los pueblos cercanos a la ciudad de Oaxaca han sido víctimas de los “comisarios” comunales o ejidales y de la aplicación de tequios y multas a discreción dictadas por sus costumbres, por ejemplo.

Los abusos a los derechos humanos son cosa cotidiana en las comunidades regidas por usos y costumbres en donde, para seguir entendiendo, quienes controlan las asambleas comunitarias manejan a su conveniencia la confusión entre indígena y campesino. No son lo mismo aunque generalmente ambos son pobres pero son ampliamente usados como borregos políticos.

Muy conocido fue el caso de Eufrosina Cruz Mendoza a quién, por las tradiciones culturales de su comunidad le impidieron votar y ser votada para ejercer como autoridad de su pueblo. Su caso también muestra la habilidad para manejar la victimización como arma política en beneficio personal porque la señora, arropada por el PAN, ha tenido una meteórica carrera política sin gozar de grandes méritos personales.

No debe dejar de reconocerse que la “legalización” de los usos y costumbres tuvo aspectos positivos porque ayudó a evitar un alzamiento armado, puede decirse que fue una juagada maestra para desinflar los ánimos armados en Oaxaca a raíz del alzamiento de los zapatistas chiapanecos. El indigenismo, a través de los usos y costumbres, también es una respuesta al supremacismo blanco y al igualitarismo liberal al pugnar porque los indígenas reciban un trato especial favorable ante siglos de discriminación y marginalidad. El problema de la visión indigenista es que se ha llevado al extremo y se han aprovechado del discurso victimizante en aras de obtener, sobre todo por parte de sus líderes, importantes ingresos monetarios por la agitación social.

Los gobiernos emanados de los usos y costumbres generalmente no tienen una visión incluyente, son todo lo contrario en la mayoría de los casos. Tenemos el ejemplo de Ozolotepec en dónde se han opuesto con violencia a la llegada de otra religión diferente a la católica. La retención del padre Solalinde en los Mixes hace unos pocos años es otro caso de intolerancia hacia quienes piensan distinto o el caso de un pueblo de Etla en que cortaron el suministro del agua potable a una familia en represalia porque uno de los hijos perdió los planos del pueblo.

Los usos y costumbres son autoritarios y antidemocráticos y su permanencia debe analizarse ante el abuso y uso de que son objeto para las venganzas personales del cacique en turno. En todo caso habría que revisar y hacer vigente el pensamiento juarista que propugno por una igualdad liberal para todos los mexicanos buscando el bienestar del país, dejando de lado legislaciones especiales que muchas veces profundizan las diferencias.

CASA BLANCA EN OAXACA

No se trata de “desestabilizar” de acuerdo a lo que dijo el presidente respecto de las protestas, acciones y reacciones alrededor del mundo por la desaparición de los jóvenes normalistas de Ayotzinapa. Ya no se trata de juzgarlos por lo incómodos que resultaban, sino de solidarizarse con el dolor de sus familias y de la población por una crimen de tal magnitud y, exigir al Estado mexicano una respuesta clara y rápida sobre el destino final de esos muchachos. Nadie debe dudar en condenar el crimen, nadie debe justificarlo aun cuando se milite en ideologías contrarias. Hace falta de un líder a la altura de las circunstancias; se trata simple y sencillamente de un ¡Ya basta!

Nos toca ser testigos de un capítulo negro de la historia nacional que tendrá consecuencias desconocidas todavía. Dentro de algunos años se leerá en los libros de historia sobre la época en que la corrupción política se unión al crimen organizado para someter a un sociedad desarmada y reinar sobre ella desde fastuosas residencias protegidas de nosotros, los proles,  con altos muros, alambradas y cámaras de video vigilancia.

Salió a la luz pública hace un par de semanas el caso que la prensa bautizó como “La Casa Blanca” referente a una lujosa, ostentosa y muy cara mansión que habitará el presidente Peña cuando deje el cargo, de acuerdo a lo dicho por su propia esposa, Angélica Rivera. Si bien es sabido, a través de rumores generalmente, de la megalómana tendencia de quienes llegar al poder para construirse enormes palacios, como el Partenón de Durazo o la Colina del Perro de JLP, ahora se pasó del rumor a la evidencia documentada gracias a una investigación periodística.

Una de las cosas más impactantes de tal investigación es el silencio cómplice de muchos grandes medios nacionales quienes han ignorado el tema o lo han bajado a espacios reducidos y poco visibles. A pesar de que los tiempos cambiaron respecto del control gubernamental de la prensa de los años dorados del priismo, parece que las cosas siguen igual, con una autocensura que lastima. Afortunadamente la prensa internacional hizo eco de la denuncia y llevó el tema a niveles de escándalo.

Y así como es doloroso el silencio de la gran prensa nacional, es más doloroso el silencio cómplice también de los partidos políticos y del Congreso Federal. ¿Dónde están los partidos de oposición? Entre políticos, tal parece, existe un código de silencio que dice “tapaos los unos a los otros”.

El caso Casa Blanca del presidente tiene, para nuestra desgracia muchas réplicas en Oaxaca. La semana pasada fue exhibido públicamente por Anonymus, a través de Facebook, el líder de los burócratas del gobierno del estado, Juan Rafael Rosas. Exhibe el video una casa que se atribuye al citado líder sindical y su poderosa y costosa camioneta de uso personal. Disponiendo del dinero que tuvo a su alcance pudo haber hecho algo de mejor gusto, por lo menos.

Hace algunos sexenios fue famosa la casa que se construyó en San Felipe don Crispín Carrera, político de altos vuelos en los años 60 y 70. La cúpula de su casa decorada con mosaicos de talavera llamó poderosamente la atención de una opinión pública sorprendida. Hoy la casa luce abandonada y muy superada por el tamaño y la ostentación de las casas vecinas.

En años muy recientes fue cuestionado Héctor Pablo Ramírez Puga por la construcción de su magnífica residencia en San Felipe en tiempos del ulisiato y como él, muchos otros políticos y líderes sindicales han construido fastuosas mansiones con recursos, probablemente, difíciles de justificar.

Los rumbos de San Felipe y La Cascada están llenos de ejemplos de “casas blancas”, algunas de ellas de muy buen gusto, resguardadas por enormes bardas para evitar las miradas indiscretas de los vecinos y cuyos avalúos deben ser millonarios. Cada sexenio vemos nuevas mansiones de quienes unos años atrás vivieron en una modesta medianía y que hoy se pasean por el mundo gastando a nivel que ofende a una sociedad que el pasado 20 de noviembre mostró el músculo.

El silencio de los medios y de los políticos fue roto por la gente a través del internet. No pudieron ocultar y minimizar los hechos, mucho menos manipularlos para desviar nuestra atención. Las marchas del 20 de noviembre son advertencia de que ya no pueden engañarnos, de que estamos cansados y hartos de que la llamada clase política, sus familiares y amigos muy cercanos sean quienes se quedan con la riqueza nacional, quienes tienen las grandes oportunidades para realizar jugosos negocios, mientras la gente de la calle lucha día a día por sobrevivir. ¡Basta de un país tan desigual, basta de un gobierno de familiares y amigos que se quedan con todo!

La exhibición de la casa de la pareja presidencial le ha restado autoridad moral al presidente. Si bien alega que él no fue responsable de lo de Ayotzinapa, no puede decir lo mismo respecto de su casa de Las Lomas. Y aquí en Oaxaca también estamos indignados, molestos por quienes hoy, aún en el poder, se están construyendo magníficos palacios con recursos que deben ser enterados a la opinión pública. No hay político o líder social o sindical que se libre de la sospecha de ser un truhan.

Para alcanzar los niveles de riqueza que exhiben algunos distinguidos miembros de la sociedad solo hay un camino: acercarse al poderoso en turno y servirle hasta la ignominia. ¿Quién puede hacerse millonario en Oaxaca si no es a través del poder político? Nadie, no hay oportunidades ni dejan que las haya.

Las marchas por los jóvenes estudiantes, no por el magisterio, no pueden ignorarse. Para finalizar: ¿Tú le crees a Angélica?

¿LA VERDAD?

La semana pasada el gobierno del estado anunció la creación de la Comisión de la Verdad sobre los hechos sucedidos en 2006 y 2007 con el fin de investigar y presentar a la ciudadanía un informe que exponga, de una vez por todas, la verdad de los hechos. Hay que observar que la creación de la citada comisión está calculada con tiempos políticos para influir en las elecciones de 2015 y, sobre todo, la de 2016 que será para elegir al nuevo virrey.

No necesita el gobernador una “comisión” que le diga la verdad, basta con que salga a la calle y platique con la gente: mercaderes, taxistas, urbaneros, tortilleras, meseros o profesionistas de cualquier tipo. El presupuesto que empleará podría dedicarse a otras cosas, como resarcir un poco a los que sufrimos daños de verdad.

Es también de llamar la atención sobre los personajes que eligió para traernos la luz de la verdad. No se trata de ellos en lo personal, se trata de las evidentes simpatías que muestran y declaran tener por la APPO y sus seguidores. El padre Solalinde, el periodista Diego Osorno y la socióloga Marina Patricia Jiménez.

El padre Solalinde que ha pasado de proteger a los migrantes a convertirse en desafortunado protagonista de Ayotzinapa a quién los padres de familia corrieron; Diego Osorno que se inventó la jalada que lo de Oaxaca en 2006 fue la primera rebelión “social” del siglo XXI y una socióloga metida en Chiapas y simpatizante del EZLN.

Vamos a ahorrarles el trabajo y decirles lo que la gente de la calle siente y piensa: en Oaxaca lo que pasó en 2006 fue un conflicto de poderes entre una gobernador autoritario y una mafia sindical al servicio de intereses muy propios y con evidentes ligas con movimientos guerrilleros como el EPR que tienen como bandera la lucha de clases y la dictadura del proletariado. Los victimarios fueron ellos, simple y llanamente, las víctimas fuimos todos nosotros quienes perdimos nuestras fuentes de ingreso, nos quemaron algún vehículo, nos saquearon la casa o comercio y nos obligaron a pagarles para poder atravesar las barricadas que instalaron.

Hubo mucha gente que se fue con la finta, sobre todo quienes vieron el conflicto a través de la TV o los medios impresos, le dieron un toque romántico y justiciero y se creyeron el cuento del masivo apoyo popular hacia los maestros, de que sus demandas por mejores salarios y prestaciones eran justas porque ganaban muy poco y, el peor de todos, que su lucha era para combatir la injusticia, desigualdad y pobreza de la población indígena. No ha habido nadie en Oaxaca que haya causado tanto daño a la situación económica de millones de oaxaqueños que los maestros y su mafia conocida como el Cártel 22.

El pueblo no necesita una Comisión de la Verdad porque ya la conoce, ya calificó a Gabino y le dio su lugar en el basurero de la historia, ya no soporta a los maestros ni la APPO ni a toda la fauna de líderes y organizaciones sociales. Para desgracia de esa gran mayoría de la gente, su indiferencia ante los asuntos políticos hace que su voz sea opacada por la estridencia de una minoría movilizada y vociferante. Recordemos que en su momento el gobernador Cué fue un impulsor y simpatizante de la APPO y hoy es beneficiario de aquella asonada. Por lo pronto, yo si alzo la voz contra esa farsa de Comisión de la Verdad.

LOS ANUNCIOS DE PEÑA NIETO.

El jueves de la semana pasada el presidente Peña Nieto realizó un solemne acto en Palacio Nacional para presentar una serie de cambios que propone al Congreso para aliviar la situación social después de lo ocurrido con los normalistas de Ayotzinapa.

Estoy del lado de los que no quedaron satisfechos con los anuncios tanto por la forma como por el fondo. Hubo una ceremonia que nos trae de inmediato los recuerdos de aquellos años en que el presidente de la república era un emperador con un rígido protocolo a sus pies y un montón de aduladores listos para aplaudirle. Hoy la realidad, sí quiere verla, le muestra un país que no está dispuesto a someterse, que no puede ignorarnos y que la arrogancia de “los que sí saben gobernar” debe irse por el caño.

Ayotzinapa lo agarró dormido en sus laureles al sentirse el gran reformador de México, creyendo que en esos primeros 18 meses de gobierno ya estaba todo hecho para convertirnos en parte del primer mundo y cerrando los ojos a la realidad. Ni por el lado de la economía ni por el lado de la seguridad ha superado a su antecesor.

Hay algo que me hubiera gustado escuchar en su discurso: quitar privilegios a la clase política y el sometimiento al orden y el control de los gobernadores de los estados. Quitar los fueros sería un buen inicio, quitar el manejo del presupuesto al antojo de los gobernadores hubiera sido otro tema muy bueno sobre todo porque todos y cada uno de ellos tienen a sus familiares y amigos sangrando al erario, como lo podemos apreciar en nuestra tierra.

Si bien no quedé a gusto tampoco me sumo a los que están tratando de crear las condiciones para un golpe de estado que llevaría al país al infierno, como parecen desearlo quienes creen que con solo llegar al poder tendrán una varita mágica para resolver los problemas. El presidente merece el beneficio de la duda porque, por lo menos, es más racional que AMLO, por ejemplo. Si no estamos a gusto hagamos algo positivo por nuestro país haciendo valer nuestro voto el año próximo y no aceptemos más arreglos cupulares que nos excluyan.

LOS CONVERSOS

A propósito del reciente fallecimiento de Vicente Leñero encontré un artículo publicado por La Revista de la Universidad de México el 14 de junio de este año en que se refiere a la supuesta conversión de Jacobo Zabludovsky en un periodista bueno.

Tomaré el artículo como referencia de como abundan las conversiones en nuestro medio político y como la gente se la cree. El artículo narra el famoso caso del golpe en el periódico Excélsior durante el sexenio de Echeverría que, bajo la dirección de Julio Scherer, a partir de 1968, el Periódico de la Vida Nacional como dice el eslogan del medio, se convirtió en una piedra en el zapato para el régimen; “comunista” o “rojillo” era la forma despectiva para identificarlo.

Díaz Ordaz no pudo hacer otra cosa que tolerarlo pero la delicada piel de Luis Echeverría no lo soportó y, en 1976, organizó una revuelta dentro de la cooperativa para desplazar a Scherer y su grupo de intelectuales de la dirección del periódico. En lugar de Scherer colocó a Regino Díaz Redondo en la dirección y el periódico se volvió un manso corderito para el gobierno.

Desde su púlpito en el noticiero 24 Horas de Televisa, Jacobo Zabludovsky fue un ariete que contribuyó a construir la imagen de subversivos hacia los periodistas críticos al sistema. De hecho, el mismo dueño de Televisa, Emilio Azcárraga Milmo, se declaró un soldado del PRI, a favor y al servicio del régimen.

En su artículo Vicente Leñero hace una parodia de la conversión de Zabludovsky de periodista malo a bueno usando como pretexto un homenaje que se le hizo al famoso Güero en la Cámara de Diputados a mediados de año. Por supuesto lo ridiculiza y lo critica al poner en labios del homenajeado una serie de disculpas hacia todos aquellos a quienes denostó: “Quiero pedir perdón a todos los que ofendí o lastimé o desacredité durante mi larga carrera periodística…”

El tema de las conversiones ha sido parte de la historia de la humanidad. Hay algunas muy famosas y conocidas y hasta con grandes beneficios para la humanidad. Muchas otras fueron por conveniencia, por conservar la vida o bienes personales o, simplemente, para acceder al poder por el poder mismo, es decir, los peores, los políticos carentes de congruencia personal e ideológica.

Tomando el concepto de converso en el sentido de cambio de una postura o creencia a otra y no necesariamente hablando del catolicismo, podemos citar algunos conversos famosos como Pablo de Tarso, San Pablo, el perseguidor de los cristianos y a quien los historiadores señalan como el verdadero forjador del cristianismo y misógino a ultranza. Francisco de Asís quién nació en una familia rica y tuvo una niñez y juventud despreocupada, rodeado de comodidades. Es el primer estigmatizado reconocido por la historia y pasó de una vida de excesos a una observancia total de los evangelios con una vida de pobreza por voluntad propia. Buda es otro caso de un joven nacido en la riqueza y quien también la cambió por una vida de pobreza en búsqueda de la iluminación, que logró alcanzar y nos dejó un magnífico legado espiritual.

No todas las conversiones han sido buenas y podemos irnos directamente a la clase política nacional y local para ver el grado de hipocresía y desfachatez con que algunos viven y transitan todos los días frente a nosotros.

Los casos más relevantes de las últimas décadas están encabezados por Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo y Andrés López Obrador. El primero de ellos nació en Los Pinos siendo su padre presidente del país, un junior de la política. El segundo, Muñoz Ledo, fue el apologista del régimen tras la matanza de Tlatelolco. El tercero, el más taimado, es el autor del Himno al PRI. Todos ellos tienen en común su conversión que, cual bautismo en el río Jordán, limpió sus pecados y los convirtió en prohombres de la nación.

Excepto Muñoz Ledo, a los otros no se les conocen habilidades intelectuales destacables y ninguno de los dos habla jamás de la forma en que obtienen ingresos para vivir, aunque viven bastante bien en un nivel muy superior al de la gran mayoría de los mexicanos.

Dentro de la clase política chapulinera tenemos a Gabino Cué, quién creció dentro del PRI y a quien, al cerrarle las puertas a la candidatura a munícipe de Oaxaca, cambió de camiseta y se colocó una color naranja. Otro converso muy activo es Benjamín Robles quién ni oaxaqueño es pero se ostenta como senador por nuestra tierra y quiere ser el próximo gobernador gracias a su cercanía con el ejecutivo local. Diódoro Carrasco, Ericel Gómez Nucamendi o Jesús Martínez Álvarez son parte de la lista de conversos. Todos ellos, al dejar al PRI abrieron los ojos y vieron que su anterior partido era el averno mismo. Renegaron de él y se les olvidó que gran parte de su posición económica se la deben al partidazo.

¿Qué decir de Ángel Aguirre el asesino gobernador de Guerrero? Es otro converso que llevó al despeñadero al PRD, partido que se ha caracterizado por recoger todo el estiércol que otros dejan. Ricardo Monreal, Manuel Bartlett y Layda Sansores (Layda es su nombres, no apodo) son parte de los que lavaron todas sus tropelías al hacerse conversos de la política. ¿Qué beneficios hemos tenido nosotros, gente de la calle?

En la calle a quienes cambian de partido político a conveniencia les llaman “chaqueteros”. No sé quiénes de los nombrados arriba puedan colocarse el saco, pero hay varios y, seguramente, no son de fiar. Y no solo de chaqueteros los moteja el populacho, también son los “chimoltrufios” porque así como hoy militan en un partido, mañana militan en otro.